sábado, 22 de diciembre de 2012

Día 78. Terapia de golpear cojines


El recuerdo de pegarle a un cojín como práctica terapéutica de psicología.



en esa época como a los 9-10 años, vivía en Bogotá, estaba en un colegio en el que estaba desde pequeña, no tenía ya una buena relación con los compañeros, hacían burlas hacia mí y en general todos de todos, pero digamos que yo al no estar en un grupo específico, estaba solo con una persona de arriba para abajo, con el resto casi no hablaba, y antes había estado con otras amigas pero se habían ido del colegio, etc, estaba como sin grupo y el recuerdo que tengo es que era pesado ir al colegio, abrumador ya, por la experiencia con la gente, y la separación que experimentaba con todo y todos.

Así, fui a la psicóloga por diversas razones de esas, y recomendó eso pegarle a un cojín.
Yo creí en ese entonces que era una práctica beneficiosa.
No teniendo en cuenta que estaba ligando la idea de que por medio de pegar a las cosas/objetos estaba sacando las emociones acumuladas.
Algo bastante peligroso cuando vemos el estado actual del mundo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haberle pegado a cojines por buscar sacar el enojo de mí creyendo que así lo sacaría, sin ver que no estaba tomando responsabilidad real sino queriendo que mágicamente salieran las emociones que sentía dentro, sin ver que estaba de hecho ampliando la emoción del enojo al participar en pegarle a algo desde esa emoción creyendo que así saldría.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma pegar a objetos y cosas por creer que es beneficioso para sacar la rabia y el enojo, sin ver que así no me apoyo a revisar por qué creé esas emociones en primer lugar, sino que por el contrario las amplifico y suprimo más en mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber reaccionado con enojo en el colegio ante los comentarios de mis compañeros, donde me experimenté dejada de lado y rechazada, sin ver que al reaccionar así estaba justificando esos pensamientos para simplemente no acercarme a la gente que percibía que se burlaba de mí o que no era agradable conmigo, sin ver que estaba participando en esta personalidad de alejarme de todo y todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber puesto mi confianza en los psicólogos desde pequeña al experimentar emociones dentro y no saber cómo dirigirme a mi misma, donde comencé a ir donde una psicóloga por esto y la seguí sin ver en sentido común que al seguir lo que ella decía sin cuestionarlo ni revisarlo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma ligar el pensamiento de que estoy enojada a la acción de golpear un objeto o cosa física.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber golpeado cojines y cosas en desconsideración de las cosas y de mi misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber reaccionado ante los comentarios de las personas en clase quienes decían cosas de mí por detrás y con quienes no me hablaba por haberme juzgado a mi misma, así separándome de todo y todos, y al pensar que otros también me juzgaban, no quise ver lo que yo me estaba haciendo sino que me alejé para no encararme.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma sentir vergüenza cuando la gente habla de mi, y buscar esconderme de alguna manera detrás de alguna personalidad o algo con lo que no tenga que encararme aquí.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitido a mi misma haber golpeado cojines por no ser efectiva en ver qué es lo mejor para mí y para todos, y de niña en el colegio no haberme dirigido a mi misma en sentido común y ver que soy una e igual a los demás compañeros, y que el enojo y ver que tenía enojo tuvo un punto de partida que fue el miedo a que hablaran 'mal' de mi, con lo que me alejé de la gente no queriendo verme a mi misma ni ver cómo me estaba juzgando yo ya que entiendo que todo juicio que uno refleja que los demás tienen de uno, lo tiene uno hacia uno.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber golpeado cojines por teme encarar mi realidad comunicándome efectivamente.

Me comprometo a mi misma a revisar todas mis participaciones en la mente a lo largo de mi vida, y corregirme.

Me comprometo a comunicarme conmigo misma y con los demás efectivamente.

Me comprometo a mi misma a encarar las emociones que he creado tales como el enojo, la rabia, la ira, y a no permitir más que me dirijan.

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