sábado, 1 de diciembre de 2012

Día 71. Conflicto interno y con los demás - Gritando y rompiendo cosas.


Esta mañana reaccioné ante, nuevamente, las reacciones de una persona cuando yo estaba haciendo perdón a mi misma y jalé la cortina de la ducha y la tumbé gritando: Ya no más!!!!!

Luego me di cuenta de lo que había hecho con la reacción, crear consecuencias, luego tendría que comprar una cortina nueva, y además de gritar tan fuerte me dolió un poco la garganta.

Aunque luego viendo la cortina de ducha, no se dañó tanto, pude volverla a poner sin comprar otra.

Fue justo en el momento en que iba a hacer perdón a mi misma, cuando vi la resistencia de esta persona al perdón a uno mismo y a que yo lo hiciera.


También reaccioné cuando me dijo: "webona". Reaccionando ante este tipo de palabras que considero como 'ofensivas', 'insultos'.

Reaccioné llamando de la misma manera.

Fue también en un momento en que estaba con temor de esta persona y sus reacciones, de ver cómo me hablaba, cómo miraba y sus insultos y palabras de rechazo y resistencia tan grandes a desteni, experimenté miedo, ante semejante posesión mental tan automática y desconsiderada, que definitivamente no sirve en absolutamente nada.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber vuelto a caer en un patrón de histeria donde grito y busco sonidos fuertes acompañados de movimientos bruscos cuando me experimento en una situación tensa, cuando ya sé que el respiro es donde veo la honestidad conmigo misma, con lo que sé que para detener las reacciones, un punto muy importante es respirar y no participar en reacciones momentáneas. 


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma experimentar temor ante las reacciones de resistencia hacia desteni de las personas, temiendo que me lastimen por ver que están poseídos mentalmente hasta un grado de rechazo hacia aquello que es la solución, sin ver mi responsabilidad y que he hecho yo todavía no he limpiado mi mente ni estoy viviendo como una e igual a todo cuanto existe, con lo cual, lo primero es vivir la solución en cada respiro en lugar de resistirme.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma reaccionar con enojo ante lo que percibo como insultos, y ofensivas, a partir de lo que creé la reacción de buscar cómo ganar y devolver la ofensiva.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma romper las cosas y gritar, en desconsideración de mi misma y de los demás.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma reaccionar con enojo ante las acciones de una persona que me dijo que no hiciera perdón a mi misma, por miedo a que si se opone a algo como el perdón a uno mismo, y se resiste a tal punto a oir el mensaje de igualdad, cambio y unicidad con dinero igualitario y honestidad con uno mismo, haber creído que pueda ser capaz de hacerme daño o lastimarme, o que pueda hacer algo que me perjudique.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma gritar cuando experimento reacciones por dentro acerca de que lo que hacen o dicen las personas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma gritar y tumar las cosas que tengo cerca cuando los demás están resistiéndose a que yo vea desteni, o a que haga perdón a mi misma, y así, me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber tumbado la cortina de la ducha cuando me decían que no dijera perdón a mi misma, ya que al tumbar la cortina sabía lo que iba a pasar, que se rompería, que habría alguna reacción de su parte y que iría la acción acompañada de un grito. Donde siempre estuve atenta a lo que hacía pero no lo reconocí por permitirme a mi misma ser dirigida y controlada por querer causar una reacción en la otra persona, mostrando mi propia inconformidad con la situación, pero sin ver que al mostrarlo así tendría consecuencias que no estaba considerando.

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