sábado, 24 de noviembre de 2012

Día 69. Pensamientos como Desconcentración. Supresiones. Lo siniestro.



Lo siniestro, lo sublime? lo oculto, las vísceras, lo oscuro, lo abominable.
Leyendo sobre las teorías de Freud de lo siniestro y algunas otras, he pensado muchas cosas...

Pensado en lo oculto y todo lo que se ha llegado a ocultar hasta tremendo punto ahora, donde a veces lo que experimento ahora es muy siniestro, lo que observo, las reacciones de unos a otros y cómo "se suprimen" o nos suprimimos unos a otros, cómo al tocarme la cara también noto cierto punto de supresión.


Esto de tocarme la cara, lo hago cuando estoy participando en alguna memoria, y empiezo a pensar en esa memoria, mientras me rasco la cara.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma tocarme la cara para participar en un punto de suprimir lo que estoy haciendo y suprimirme y participar en la mente pensando en cosas del pasado o en situaciones que he vivido, en lugar de mantenerme aquí como el respiro y detener la supresión.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma rascarme la cara cuando las cosas no me están saliendo de la manera como quiero, dirigidas por mi misma, sino que me esté tardando, desconcentrando y siendo dirigida por la mente, entonces rascarme donde incluso llego a lastimar la piel de mi cara, sobretodo por la deshonestidad conmigo misma de rascarme partiendo de la desconcentración de mi misma para ir hacia la energía de: "no sé cómo continuar, me está saliendo mal", etc.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma rascarme la espalda partiendo del pensamiento de: "lo que hago no lo entiendo, en lugar de respirar y escribir y chequear lo que no quiero encarar.


También lo noto en la cabeza, cuando me rasca la cabeza, me pica, me rasco, pero muchas veces surgen esas rasquiñas muy repentinamente.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma rascarme la cabeza para suprimir el momento actual porque me pique sin ver cómo surgió esa piquiña.



Me perdono a mi misma temer que me hagan castings de la voz y que me digan que no sirve.


me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma pensar en escribir un blog solo por pasar del paso por tener sueño y que sea tarde.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma tener resistencias a cantar en público por pensar que no tengo suficiente flow, y que me falta llegar a un nivel óptimo para poder presentarme en público.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer subirme a un escenario frente a más gente a mostrar mi voz y mis movimientos físicos, por pensar que son muy fuertes, violentos, agresivos, y pensar que busco suprimir a la gente y temer que esto se vea, en lugar de ver que soy yo quien estoy percibiendo esto.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma permitir que el tiempo se pase para que cuando se haga tarde yo diga: ok, ya es tarde, ya no tengo tiempo de escribir ni revisarme apropiadamente sino como una chapuza un poquito. En lugar de respirar y caminar momento a momento como una e igual al tiempo.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no querer ver lo que estoy haciendo y lo que tengo que hacer y hacerlo.


Me comprometo a mi misma a detener las desconcentraciones que me he creado para no encararme a mi misma.


Me comprometo a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber creado muchas personalidades y cambiar conflictivamente de una a otra.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma pensar en la muerte como una solución a no encararme a mi misma, y ver que de ahí ha surgido incluso todo lo que he creado como desconcentración que es todo por no encararme a mi misma aquí como el respiro, sino buscar las maneras de desconcentrarme, ya fuera en el pasado con relaciones, con televisión, con la mente y los pensamientos, incluso pensando en hacer daño a otros.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma tardar en mi proceso por desconcentrarme continuamente.


Cuando y como me vea a mi misma desconcentrándome de lo que escribo, de lo que reviso y del proceso, paro y respiro. Me doy cuenta de que he creado estas desconcentraciones por creer que es más fácil pensar y participar en la mente. Y por no querer encararme a mi y lo que he creado. Me permito respirar y mantenerme aquí como el respiro entendiendo que lo que surge de la mente no es de confiar, por lo tanto, detengo el escuchar a la mente y los pensamientos y me centro en el respiro.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber buscado todas las maneras de molestarme, joderme y hacerme daño, para no centrarme aquí como una e igual al respiro.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear el patrón de manipularme con pensamientos sobre lo que he creado y hecho.

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