jueves, 15 de noviembre de 2012

Día 64. Deteniendo las resistencias a hacer ejercicio físico.




Mis músculos un poco caídos los noto, sobre todo de los brazotos.
Medio temblorosos y colgantes.

Mi relación con el ejercicio durante mi vida:
En el colegio no me gustaba, salía con agujetas.
No hacía deportes.

Y luego a los 20 me dio por hacer mucho ejercicio, todos los días, veía videos de baile árabe, de ejercicios, etc, mucho ejercicio empecé a hacer. Pero desde el punto de partida de querer “estar guapa”, y veo cómo eso iba ligado a querer mantener a mi lado a la persona con quien estaba en ese momento.

Hace casi tres años me doy cuenta de que casi no hago ejercicio físico, movimiento físico ponerme a ello, decir: voy a ejercitar mi cuerpo, es importante, estuve un mes en clases de natación, pero poca constancia en hacer ejercicio, lo cual veo importante, estar atenta al cuerpo.
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Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma tener resistencias a hacer ejercicio físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma ligar la actividad física al pensamiento de que lo hago por ponerme bonita, musculosa, fibrosa, por vanidad y por querer “ser superior” a lo que soy ahora.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber hecho ejercicio físico en el pasado para gustar a los demás, para que pensaran que mi cuerpo es tonificado y trabajado y que me tomo el tiempo para moldearlo, en lugar de ver que la actividad física es un apoyo para mí como una e igual a mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de mi y de mi cuerpo, al seguir los deseos de gustar a los demás como imagen física y partir de ahí para hacer ejercicio físico, porque estoy así esclavizando mi cuerpo y limitándome a deseos que son en esencia miedo a no gustar ni a ser vista “con buenos ojos”.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma resistirme a hacer ejercicio físico, por pensar que es aburrido, que toma mucho trabajo, que hay que esforzarse mucho, y que no tengo tiempo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no querer ver el sentido común de hacer ejercicio, que es apoyar mi cuerpo como uno e igual a mí.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que cuando haga ejercicio voy a martirizarme con pensamientos de que lo estoy haciendo por querer gustar a los demás y por querer moldear micuerpo partiendo del miedo. En lugar de respirar y apoyar mi cuerpo físico.

Cuando y como me vea a mi misma temiendo hacer ejercicio por temer ver los pensamientos que surjan, paro y respiro. Entiendo que creé ese miedo a partir de ver mi participación en el pasado en deseos de verme atractiva y por eso haber hecho ejercicio, donde me moví completamente por el deseo y no tuve en cuenta la realidad física como una e igual a mí. Entonces, mediante el respiro, cambio y me ejercito escuchando mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que hacer ejercicio es aburrido ya que requiere de parte de uno movimiento y dirección.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no querer darme dirección y movimiento a mi misma.

Cuando y como me vea a mi misma no queriendo moverme y darme dirección para realizar actividades físicas, tales como ejercicio físico, y ejercitar mi cuerpo, paro y respiro. Me doy cuenta de que al resistirme a mover mi cuerpo y darme dirección como una e igual a mi cuerpo, estoy aceptando que sea la mente quien dirija, y la energía de “pereza” la que me controle. En cambio, me muevo y me dirijo con el respiro a través de las resistencias.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma ligar al esfuerzo una connotación negativa por haberlo definido así al tener experiencias donde me esforzaba por conseguir algo pero luego no tenía sentido conseguir eso, con lo cual me empecé a esforzar cada vez menos y buscar cada vez más la salida rápida y más fácil, en lugar de realmente entrenarme y entender prácticamente lo que se necesita hacer para conseguir lo mejor para uno como para todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que hacer ejercicio físico es aburrido, por haber pensando eso y haberme creído los pensamientos para no tener que moverme ni dirigirme.

Me comprometo a mi misma a hacer ejercicio físico para apoyar mi cuerpo.

Me comprometo a mi misma a detener todas las definiciones que he ligado a hacer ejercicio físico.

Me comprometo a mi misma a esforzarme entendiendo que el esfuerzo es apoyarme en trabajar para conseguir lo mejor para mí y para todos.

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