viernes, 9 de noviembre de 2012

Día 61. Por qué me ignoro?


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer no tener amigos por tener el recuerdo de cuando estaba con amigos en el pasado y luego dejé de salir con ellos, donde  participé en chat mental y pensamientos de que no le agrado a la gente, en lugar de mantenerme aquí como el respiro honesta conmigo misma y dejar ir las relaciones que no son lo mejor para todos.



Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber creado en el pasado relaciones donde ningún punto fue dirigido, con lo cual cuando empecé a ver la deshonestidad que he aceptado, pensé que tenía que alejarme de todos, por de cierta manera haber culpado a los demás, pero ahora me doy cuenta de que he sido yo de la manera como me he programado que no he hecho lo mejor para mí ni para todos, con lo cual, me alejé de todos, pero queriendo verlos en secreto, y creé el pensamiento de que no podría dirigirme de nuevo con esas personas con quienes había aceptado tanta deshonestidad propia.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma buscar en los demás el sentimiento de felicidad y alegría, por haberme separado de la felicidad y de la alegría, y estar buscando eso en otras personas, porque me he separado a tal grado de mi misma que hasta me separé de los sentimientos, con lo cual es un punto en el cual no estoy en igualdad y unicidad, y así, veo cómo he estado proyectando en los demás la felicidad y queriendo que los demás de alguna manera me brinden felicidad y alegría, con su compañía, no viendo que tengo toda la existencia aquí.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que todo lo que me recuerde el pasado debo suprimirlo, omitirlo y negarlo, cuando de hecho en el pasado y en los recuerdos está lo que he permitido y lo que debo revisar.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma ligar el sentimiento de desolación a que las personas no me hablen o no me pregunten cosas, porque estoy poniéndome en manos de los demás esperando que me hablen y me conversen, en lugar de estar aquí como el respiro caminando prácticamente, realizando mis trabajos y deteniendo la mente.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma sentir aflicción y experimentar esa emoción como pena, tristeza y sufrimiento físico, por ver que las personas no me respondan lo que les digo o no me sigan la conversación.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma lastimarme al generar emociones tales como la desolación o la aflicción dentro de mí al estar rodeada de personas pero sin conversar con nadie, en lugar de permitirme disfrutar de mi misma en cada respiro.


Cuando y como me vea a mi misma experimentando aflicción dentro de mi, paro y respiro. Me doy cuenta de que generé este sufrimiento físico, pena y tristeza al participar en los pensamientos: 'no le agrado a las personas', 'no hablo bien', 'no digo cosas interesantes', donde me he estado posicionando como inferior a todo y cuanto existe. en cambio, participo en la realidad, permitiéndome expresarme en lugar de ser dirigida por los pensamientos.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma ignorarme a mi misma y proyectar eso en los demás, creyendo que me están ignorando cuando soy yo y he sido yo quien me he ignorado, al no pararme por la vida en cada respiro sino participar en la mente, con lo cual, con pensamientos tales como "les caigo mal", "molesto", "no gusta como hablo", "no digo cosas interesantes", son pensamientos deliberados en los que he participado por definirme como solitaria e ignorada, y así para alimentar el personaje he participado en estos pensamientos.


Cuando y como me vea a mi misma ignorándome a mi al ver que tengo pensamientos tales como: "molesto", no agrado", "no digo nada interesante", paro y respiro. Me doy cuenta de que están alimentando definiciones de solitaria y de "ignorada", con las que he limitado mi expresión en el mundo al ligar esos pensamientos a mi junto con las relaciones con las personas, donde lo que percibo es que son los demás quienes me ignoran, pero soy yo no quien no me estoy teniendo en cuenta en cada respiro por centrar mi atención en la mente y no ser la autora de mi vida.

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