domingo, 30 de septiembre de 2012

Día 51. Conflicto, conflicto en todas partes!



En las situaciones de conflicto, lo que veo que emerge es: que trato de mantener la compostura de mi cuerpo, para no reaccionar, pero en ello ya estoy reaccionando. 

También en los pensamientos, donde los pensamientos empiezan a ser dirigidos hacia el otro ser/seres.
Y la reacción de emoción donde las energías empiezan a salir.

Las he sentido juntas, o solas, es decir el conflicto con esas tres reacciones o cada una por separado.

Cuando pienso en otra persona en ese momento, va hacia la culpa, donde con la culpa estoy ocultando la responsabilidad conmigo misma en ese momento.

En ese tipo de reacciones, he visto que no puedo confiar en nada de lo que veo, pienso o imagino acerca de los demás. Pensamientos como:
por qué no puede ver lo que me pasa o lo que pasa, y porque pasó esto ahora estamos en esta situación y es su culpa.

He experimentado el conflicto, suprimido el conflicto y vivido a partir del conflicto donde ya se ha vuelto una reacción instantánea.

Entonces, he permitido escuchar a los pensamientos y a las reacciones en momentos de conflicto.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma escuchar los pensamientos y las reacciones cuando estoy con otras personas, en lugar de darme cuenta de que basta con respirar y ver quién soy en ese momento para establecer una relación conmigo misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma confiar en las reacciones y en los pensamientos, creyendo que son lo que dirige mi vida, y creyendo que tiene que ser así, en lugar de ver que yo en cada respiro puedo elegir lo mejor para mí como para todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma en situaciones de conflicto querer mantener la compostura de mi cuerpo, donde ahí ya estoy reaccionando, en lugar de conversar prácticamente y abrir los puntos y solucionarlos.

Cuando y como me vea a mi misma escuchando las reacciones y los pensamientos cuando estoy con otras personas, paro y respiro, y veo quién soy y qué es lo mejor para todos.

Cuando y como me vea a mi misma confiando en las reacciones y en los pensamientos, creyendo que son lo que dirige mi vida, paro y respiro, y elijo la vida.

Cuando y como me vea a mi misma accediendo a la personalidad de “compostura” donde trato de mantener compostura física ante el conflicto, paro y respiro. Me doy cuenta de que así estoy reaccionando ante el conflicto, y veo qué es lo más práctico para hacer en ese momento.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear el conflicto en mi vida a partir de no ver ni entender cómo lo estoy creando, por simplemente confiar en los pensamientos y creer que son reales, a pesar de que veo que cambian del polo negativo al positivo -y viceversa- constantemente, y no viendo que de esa manera estoy creando el conflicto en mi vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma sentir enojo por crear el conflicto en mi vida, y querer culpar a los demás, donde me he manifestado como el enojo y la rabia, de forma violenta donde pienso que los demás merecen un castigo, y donde he permitido poseerme con el enojo y la rabia pensando en golpear a los demás y agredirles físicamente, y lo he llevado a la acción alguna que otra vez, donde por reaccionar en el conflicto que yo he creado, he querido defender la personalidad de “soy el conflicto porque todo lo que veo es conflicto” he querido agredir todo aquello que es de hecho una oportunidad para cambiar.

Cuando y como me vea a mi misma participando en el personaje conflictivo, paro y respiro. Me doy cuenta del que el conflicto lo estoy creando a través de mi participación en los pensamientos, donde culpo a los demás y justifico el enojo y la rabia que experimento como emociones que toman por completo mi cuerpo y donde luego termino actuando movida por energía de violencia y agresión hacia mí misma y hacia los demás. En cambio me doy cuenta de que al participar en emociones creadas con pensamientos, estoy creando el conflicto al crear consecuencias para mi vida y mis relaciones y para todo cuanto existe donde no estoy tomando responsabilidad por el momento, por mis palabras, mis acciones y mi mente. Así, entiendo que no he tenido en cuenta la vida y que por tanto así la vida tampoco me tendrá en cuenta a mí, con lo cual:

Me comprometo a mi misma a detener el conflicto que estoy creando a partir de participar en pensamientos, donde me comprometo a solucionar mi mente y usarla como herramienta para entender cómo me programé de manera tal que me he permitido dirigirme con la autoridad de la mente como pensamientos, reacciones y emociones, y en interés propio.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que el conflicto que experimento es real, y querer que sea real para justificar así la culpa hacia los demás, por pensar que los demás han hecho que mi vida sea conflictiva, sin ver que así estoy causando más conflicto, y manifestándolo en mi vida, porque al culpar, estoy queriendo esconderme de mi responsabilidad.

Cuando y como me vea a mi misma experimentando conflicto, paro y respiro. Me doy cuenta de que lo he creado con un conglomerdo de pensamientos, que me comprometo a mi misma a revisar.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma pensar que las relaciones del pasado que ya no tengo, son la causa por la cual experimento conflicto dentro de mí, sin ver que es por recrear una y otra vez eventos del pasado en esas relaciones y crear pensamientos acerca de las personas del pasado, en lugar de estar aquí y construir relaciones de apoyo en la vida práctica.

Cuando y como me vea a mi misma recreando eventos de relaciones pasadas, recordando movimientos de las personas, y participando en memorias, paro y respiro. Reviso porqué surgen esas memorias en determinado momento.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que sin las relaciones que tenía antes, ahora mi vida va a estar en conflicto, donde no estoy viendo las relaciones que tengo aquí en este momento y las estoy dejando de lado por estar en la mente pensando que pude haberlo hecho mejor en el pasado, así viviendo en el pasado y no aquí como el respiro.

Cuando y como me vea a mi misma pensando que las relaciones que tenía en el pasado me hacen falta o que las necesito para vivir aquí, paro y respiro. Me doy cuenta de que esas relaciones existen en forma de memoria donde no estoy viviendo aquí mi realidad práctica.

Me comprometo a mi misma a dejar ir todas las memorias de las relaciones pasadas que tengo, con las que he estado creando conflicto dentro de mí por pensar que pude haberlo hecho todo mejor.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer crear conflicto en mis relaciones actuales al manifestarme como el enojo y la rabia, donde tomo todo aquello que crea conflicto en mí para alimentar estas emociones y actuar con la energía, sin tener en cuenta las consecuencias para mí ni para los demás.

Cuando y como me vea a mi misma yendo a participar en el enojo o ya haciéndolo, y en la rabia, paro y respiro. Me doy cuenta de que el conflicto lo detengo en un respiro, ya que no es real, y me apoyo en escribirlo, y si he continuado creándolo es por malicia y por querer manifestar conflicto en mi vida para validar los pensamientos de que todo lo que veo es conflicto y querer validar mis memorias y emociones, como mi mente.
Me comprometo a mi misma a detener el querer validar mi mente como mis emociones, reacciones, pensamientos, ideas, creencias, y en cambio a caminar en humildad.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma actuar a partir de la energía sin tener en cuenta mi cuerpo ni el de los demás, donde manifiesto el abuso físico y la violencia y agresión hacia mí y hacia los demás, por partir de la creencia de que el conflicto que experimento es real, por haberme convertido en ese mismo conflicto, sin ver que la realidad es esta, aquí, práctica y física, donde tengo que solucionar mi mente.

Cuando y como me vea a mi misma participando en la energía creada a partir del conflicto, paro y respiro. En cambio, me recuerdo que estoy en un proceso para nacer como vida desde lo físico, y que para ello es mi responsabilidad detener las reacciones, y movimientos energéticos que tenga entro al igual que toda mi mente, y que justificar la agresión a mí misma o a los demás en la mente o en lo físico es abuso y más abuso ya que siempre es el momento de detener la mente en cada respiro es una oportunidad, y que entre más caiga a participar en la mente, luego se repite el ciclo para que lo encare y me muestre a mi misma que me paro realmente por la vida como un ser quevalora la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ShareThis