viernes, 31 de agosto de 2012

Día 46. Avergonzada de ver mis pensamientos



Caminando el punto de ver que mis pensamientos surgen de mí, y que he estado proyectándolos y reflejándolos en los demás, y pensando que saben lo que pienso, creyendo que saben lo que surge de mí y temiendo eso.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma proyectar mis pensamientos en los demás, donde no me permito ver lo que realmente ocurre, lo que se está permitiendo y aceptando, por proyectar los pensamientos, e interpretar cuando otra persona piensa algo, creyendo que sé lo que piensa, y queriendo de alguna manera arreglarlo, justificarlo, solucionarlo, no viendo que ya se ha aceptado y permitido ese pensamiento que ha surgido en mí, que he reflejado en otra persona, y que ahora quiero detener, por ver las consecuencias manifestadas en mí, tales como reacciones físicas, no viendo que la manera de tomar responsabilidad es con el proceso, con el cual camino el perdón a mi misma, respiro a través de los pensamientos y detengo mi participación en ellos, entendiendo cómo los creé y cómo funciona la mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la emoción del miedo ligada al pensamiento de lo que los demás piensen de mí, temiendo no gustarles o agradarles, temiendo que mis gestos, movimientos, miradas, palabras, sonidos, sean interpretados de manera que se creen una idea de lo que yo esté pensando en es ese momento, donde me muevo entonces para querer agradar, para intentar corregir la idea que creo que otros tienen de mí. Sin ver que estoy queriendo corregir las consecuencias de lo aceptado y permitido en mi mente, por medio de la mente, lo cual no funciona así, ya que ese intento es tratar de gustar a los demás, creándo ansiedad y frustración por ver que no puedo cambiar lo aceptado de forma mágica.
  
Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer verme reflejada en los gestos de los demás, y así buscar todo tipo de reacciones dentro de mí, tal como interpretar los movimientos que hago y definirlos como reacciones y supresiones que tenga dentro de mí, para generar angustia y ansiedad al ver la persona que ‘creo que me refleja’ va a ver esto de mí y a sentirse confusa acerca de quién yo soy, enjuiciándome como un ser extraño que ha aceptado ‘mucha mierda’, y separándose de mí sin querer comunicarse conmigo o tener un acuerdo de apoyo conmigo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer mantener lo que pienso en secreto.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que si expongo lo que pienso voy a dejar de existir por haberme definido según mis pensamientos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer mantener lo que pienso solo para mí, donde nadie más pueda saber lo que ocurre dentro de mí, sin ver que todo aquello que permito, lo puedo ver manifestado en el mundo, como fuera es dentro, con lo cual lo que existe en el mundo existe dentro de mí, y no es secreto, con lo que tengo que sencillamente tomar responsabilidad por lo que existe dentro y fuera, corregirme y corregirlo, ver que tengo que vivir al completo mi corrección con el perdón a mí misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma avergonzarme de los pensamientos, y también de lo que existe en el mundo, así diciendo que de la vergüenza no me puedo parar, y no soy un individuo de confiar, en lugar de respirar y caminar todo lo que he creado, viendo que la vergüenza no es más que una emoción de excusa y justificación para no pararme por la vida.

Cuando y como me vea a mi misma experimentando vergüenza por los pensamientos, paro y respiro. Entiendo que lo que existe dentro y fuera ya está con sus consecuencias, con lo cual ahora me permito prepararme para corregirme efectivamente.

Cuando y como me vea a mi misma queriendo esconder mis pensamientos de los demás, paro y respiro. Me doy cuenta de que estoy aquí, y que los pensamientos los he programado como forma de control, donde no me permita verme a mí misma. Por tanto, con el respiro detengo las reacciones y ansiedad producidas por ver mi mente en movimiento, y me mantengo en lo físico viendo esta realidad física como lo real.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer que los demás vean lo que he aceptado y permitido que exista dentro y fuera de mí, en lugar de tomar responsabilidad por todo.

Cuando y como me vea a mi misma interpretando mis movimientos tales como gestos, miradas, sonidos, etc. Paro y respiro. Me doy cuenta de que al querer interpretarlos, y definirlos, creyendo que surgen de reacciones, de supresiones, de miedos, etc. me estoy esclavizando al sistema de la mente al interpretar todo lo que hago o lo que hacen otros, y así no permitiéndome expresarme en cada respiro, sino atándome a estos pensamientos de creer quién soy y qué he permitido, no saliendo de allí, y ligándolo a la ansiedad y al miedo, en lugar de ver lo que interpreto y pienso acerca de mí, como mis movimientos, y crear un acuerdo conmigo misma donde trabaje con mi mente, para ver estas interpretaciones cómo las creé.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no querer ver que lo que creo que otros piensan que yo pienso, es lo que yo pienso porque surge de mí, por tanto, me comprometo a mi misma a revisar mis pensamientos, entendiendo que están en mí y me comprometo a mi misma a detener el miedo a los pensamientos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer a mi propia mente, y creer que prefiero mantenerme esclava a la sumisión, donde toda mi atención está puesta en no reaccionar, en lugar de vivir aquí como el respiro.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme vivir en una continua búsqueda de encajar, donde quiero que los pensamientos y la mente de los demás encajen con la mía, así creyendo que los pensamientos de otros tienen que estar alineados con los míos, no viendo que así no estoy viviendo acuerdos de verdad sino tratando de vivir a través de mi mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que si otras personas pueden ver lo que yo pienso en un plano mental que yo no entienda aún, tengo que tener miedo y protegerme para que los demás no vean lo que pienso, por creer que si lo ven podrían juzgarme, en lugar de ver que si eso fuera real o no, igual depende de mí dirigirme en cada respiro y ver quién soy.

Me comprometo a mi misma a caminar el proceso sin importar cuántas veces tenga que pasar por cada punto para comprobar físicamente a mí misma que he cambiado en realidad, donde no intento corregir mágicamente las consecuencias físicas como control físico de la participación en la mente, sino que camino respiro a respiro deteniendo el deseo de detener consecuencias, al ver que ya están manifestadas, y ahora es caminar a través de ellas y prepararme para enfrentarlas.

Me comprometo a mi misma a crear relaciones de apoyo, donde no busque gustar por medio de mi mente, sino donde me permita apoyarme como una e igual al otro, entendiendo que tengo mi propia mente que entender y corregir, dentro y fuera.

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