jueves, 2 de agosto de 2012

Día 37. "Hoy no tengo ganas de hacer nada"...


“Hoy no tengo ganas de”… nada ¿? Cómo así? Si estoy aquí respirando y hay mucho que hacer y muchas cosas QUE QUIERO hacer! ¿?
Qué me lo impide...? al parecer he creado un personaje, y me he metido en él como si fuera un traje que llevara puesto, que siento que se me quedó tan pegado que respiro una vez y ya vuelvo al personaje.
El personaje de “hoy no tengo ganas de hacer nada”
Que se refiere a situaciones en las que voy a hacer algo pero… me desconcentro y me pongo a buscar esto y lo otro y aquello y tal, pero no termino haciendo lo que iba a hacer.
Es un problema, y lo he hecho así desde que estoy en el colegio, a ver si me acuerdo cuándo empecé…
Lo que recuerdo ahora es que muchas veces cuando tenía que hacer tareas, trabajos y sobretodo: proyectos tipo de investigación, de escribir bastante, etc, pues llegaba a casa, comía, veía la telenovela, veía algo más, jugaba videojuegos, chateaba. Y el trabajo….? Ahí lo tenía abierto y sabía que tenía que hacerlo, y lo dejaba siempre a último momento!! Me he quedado con un personaje que creé desde que estaba en el colegio.
Es bastante agotador físicamente, porque temino al último instante haciendo trabajos extensos, que requieren concentración, dedicación y esfuerzo, y cuando uno empieza a hacer eso a las 11:59 de la noche, todo derivado de una falta de dirección en el proceso previo en el que tuvo toda la tarde para aprovechar y sacarle jugo a ese trabajo, prefirió ’perder el tiempo’ mirando facebook, revisando álbumes de fotos viejas, e inclusive en las acciones más absurdas: se puso a pensar! Se sentó a: pensar.
En qué? Babosadas!!

A cuánta gente que conozco le pasa esto… somos muchos los que hemos permitido ponernos este traje y vivir este personaje, todo por creer que no podemos concentrarnos, nos vamos arrastrando como el agua al llega hasta el sifón.

Veo, entiendo y me doy cuenta de que con un respiro basta, para detener el personaje, para ver qué estoy haciendo en cada momento y tomar responsabilidad conmigo misma, deteniendo las excusas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no tomar responsabilidad conmigo misma, al evadir mis trabajos, tareas y acciones que debo, tengo y quiero hacer, por vivir como un personaje de la mente, que deja todo para después. En vez de darme cuenta de que así estoy permitiendo la vagancia en el mundo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la vagancia en el mundo, en vez de detenerme, respirar y ver qué estoy haciendo en cada momento, y detener el personaje de “hoy no tengo ganas de nada” que he creado, para evadirme a mi misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma dejar todo para el final, como trabajos, proyectos, investigaciones, escritos, tareas, deberes, quehaceres, etc. Por creer que no puedo hacerlos en el momento, en vez de ver que sí puedo, sólo tengo que respirar y hacerlo.

Cuando y como me vea a mi misma no haciendo los trabajos por buscar desconcentraciones, paro, respiro y me doy cuenta de que sólo basta con respirar y hacer las cosas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma abusar mi cuerpo, al dejar los trabajos para el final, cuando es hora de dormir, y es cuando empiezo a trabajar en lo que pude haber hecho si hubiera organizado con sentido común el tiempo de mi día.

Cuando y como me vea a mi misma creyendo que tengo “todo el tiempo del mundo” y “toda la tarde” para hacer algo que tengo/quiero/debo hacer, paro, respiro y me doy cuenta de que esa es una excusa para no hacer las cosas en el momento, y veo que lo creé así por miedo a enfrentarme y hacer lo que tengo que hacer, por haber creado el miedo a fallar en lo que tenga que hacer cuando lo esté haciendo, así me de cuenta de que igual lo tengo que hacer, me he dejado controlar por ese miedo de fallar, y he elegido dejarlo todo para el final cuando ya no tenga otro remedio que hacerlo.
En cambio, me comprometo a mi misma a hacer las cosas en el momento organizando el tiempo de mi día/días, porque entiendo que dejar las cosas para el final no es un remedio. Es una enfermedad.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que dejando todo para el final, consigo algo, como evadirme por un instante, sin ver que así sólo me estoy suprimiendo.

Cuando y como me vea a mi misma queriendo dejar todo para el final, paro, respiro y me doy cuenta de que no estoy queriendo tomar responsabilidad por haber creado la idea de que es más fácil evadirme que hacer lo que tengo que hacer. En cambio, me doy cuenta de que lo que tengo que hacer, lo tengo que hacer sea como sea, y si lo dejo para el final no dirigido, voy a sufrir las consecuencias.
Por tanto, me comprometo a mi misma a enfrentarme a mi misma haciendo lo que tengo que hacer, y a dirigir mi vida y ser la autora de mi vida, en vez de dejarme llevar por la energía, y por los pensamientos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma pensar y seguir los pensamientos deliberadamente, cuando no queiro tomar responsabilidad por lo que tenga que hacer, sin ver que estoy comprometiéndome a mi misma con graves consecuencias y desconsiderándome.
Me comprometo a mi misma a detener los pensamientos cuando y como me vea a mi misma pensando y siguiéndolos para no hacer lo que tengo que hacer, por medio de respirar, y ver que estoy aquí, y ver qué es lo que me está molestando de lo que tengo que hacer, y por qué no estoy queriendo responder como una e igual a lo que tengo que hacer.


Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que cuando “no hay ganas de hacer nada”, es normal y que lo mejor es no hacer nada.
Sin ver que eso es evadirme de mi misma como el respiro en cada momento, porque me estoy dejando llevar por las “ganas”, o sea la energía que creé, como pesadez donde programé a mi cuerpo para incapacitarse momentáneamente y creer que no soy capaz de hacer nada porque he definido ese estado como que no me apetece hacer nada.

Cuando y como me vea a mi misma usando la excusa y justificación de: “no tengo ganas de hacer nada”,
Paro y respiro. Me doy cuenta de que creé esa frase para evadirme de mi misma como vida, como realidad física, para no ver que estoy aquí, y por miedo de fallar, con la manifestación física de haber programado a mi cuerpo para que responda con pesadez y cansancio. En cambio, me doy cuenta de que por medio del respiro y del proceso, me dirijo a mi misma, y detengo las excusas y hago lo que tenga que hacer.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber creado el miedo a fallar en mis tareas / deberes/actos, etc. por haber creído desde pequeña que si hacía algo mal, es porque tenía bastantes probabilidades de fallar, y haber creado miedo a fallar por definir el fallo como algo negativo, y como un sentimiento a evitar, por temer sentirme inferior. Así estar buscando sentirme superior, evadiendo mis responsabilidades conmigo misma, con mi vida y con toda la vida, siendo dirigida por el miedo de fallar.

Me comprometo a mi misma a detener el miedo a fallar porque me doy cuenta de que es mental, y que lo físico está aquí, en cada respiro, y que es la mente la que busca sobrevivir.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que no hacer lo que tengo que hacer es sobrevivir, en vez de ver que así estoy viviendo mi preprogramación, y no me estoy permitiendo vivir como una e igual a la vida, dirigiendo lo que quiero, debo y tengo que hacer.
  

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