miércoles, 1 de agosto de 2012

Dia 36. Hablando con la gente desde mi mente



Suelo planear las conversaciones en mi cabeza, por querer que salgan bien, que no se me olvide nada. Pero suele ser algo repetitivo, donde siguen rondando las conversaciones sin dirección. Las imagino, me imagino hablando frente a la persona, imagino cómo seré en ese momento, quién seré, cómo estaré, de pie, sentada, cómo me moveré. Mi tono de voz y las palabras que voy a usar. Veo que en cuanto más imagino la conversación, más me voy llenando de emociones y creando nervios, ansiedad, incluso enojo y rabia, creyendo que para que me entiendan tengo que hablar partiendo de estas emociones.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma tener conversaciones internas donde imagino cómo hablaré con quien vaya a hablar en una situación futura, separándome de este momento y preparando la conversación por miedo de enfrentar todo lo que surja en el momento real de la conversación, creyendo que si tengo todo listo para decir, no olvidaré nada y saldrá todo como yo quiero, sin ver que así estoy creando miedo a fallar y a perder.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear el miedo a la pérdida y al fallo, sin ver que sigo aquí en cada respiro y que el miedo solo existe en la mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear las conversaciones mentales, por miedo de comunicarme cara a cara sin nada de antemano en la mente, en vez de permitirme comunicarme viendo que soy una e igual a los demás y permitiéndome estar aquí en cada respiro sin necesidad de participar en la mente, sino aquí en lo físico y real, donde todo está presente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme del momento actual donde tengo mi poder y darlo a la mente por creer que así estoy asegurando mi futuro, no viendo que al separarme del momento actual y de cada respiro, y elegir participar en la mente como en las preocupaciones, conversaciones internas, pensamientos, Chat mental, etc, me estoy separando de mi cuerpo físico humano y olvidando lo esencial, lo que pasa aquí, usando la sustancia física para alimentar la mente, y después teniendo consecuencias que surgen porque no he dirigido todo en cada respiro.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que la vida se vive a través de la mente, en vez de ver que jamás he vivido y que es a través del proceso que retorno a la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer que las personas con quienes hablo no entiendan lo que les quiero decir, e interpreten cosas distintas, por no permitirme hablar como una e igual a los demás y por tener pre-imaginado y planificado lo que voy a decir, y así perderme del momento actual donde es cuando puedo expresarme, exponerme y expandirme.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer que las personas superpongan sus palabras por encima de las mías y que no me escuchen lo que tengo que decir, y creer que tengo que preparar lo que tengo que decir y cómo lo tengo que decir y además crear emociones por creer que con las emociones me defiendo si las personas no me escuchan, no me entienden o no me ponen atención.
Por tanto, me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que una buena conversación es en la cual yo superpongo mis palabras sobre las de la otra persona, sin ver que así me he separado de la palabra viva queriendo usar las palabras como medios para alimentar mi mente y sentirme superior a los demás, por esconder un miedo desentirme inferior de los demás al hablar, temiendo sentir que mis palabras no son valoradas, por yo misma no vivir mis palabras y por crear la polaridad de: creer que hablo muy bien y se me entiende, y por otro lado, creer que no me expreso bien y que no uso las palabras bien.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que una vez que he participado en la mente, cuando vaya a participar en la realidad física, no podré hacerlo efectivamente, por haber dado todo mi poder a la mente previamente al pensar en la conversación, y al vivir en una realidad ilusoria y apartada de la realidad física, y por tanto, crear para mí la limitación cuando tengo que realmente participar en lo físico, porque no me he permitido ver que estoy aquí como el respiro, sino que he creído que aquí en el respiro no tengo poder, por creer que todo el poder lo tiene mi mente, por haber sido consciente de que se lo estaba dando al participar en conversaciones mentales donde generaba todo tipo de emociones e ideas, pero no me detuve, y me doy cuenta de que al ver que estoy pensando y participando en la mente, con un respiro puedo detenerme y ver que estoy aquí, dirigiendo cada momento, no permitiéndome ser dirigida por la mente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma generar energía a partir de inventarme conversaciones mentales, e imaginar cómo hablaría en tal situación, cómo me movería, qué palabras usaría, predeterminándome y preprogramandome, lo que comprueba que no me estoy permitiendo vivir en cada respiro, sino que me estoy pre-ocupando en mi vida, en vez de vivir en cada respiro y dirigir en cada respiro como lo mejor para mí y para la vida.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que si hablo con la emoción del enojo, los demás van a entender lo que digo, van a hacerme caso, y van a obedecer, no viendo que así estoy esclavizáncome a la mente y queriendo esclavizar a otros como a mi misma, en vez de hablar aquí sin emociones, deteniéndolas y respirando antes de hablar.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma hablar a partir del enojo creyendo que así fluye más la conversación porque siendo que estoy siendo movida por energía y que lo que debo hacer es dejarme llevar, y dirigir, en vez de tomar yo misma las riendas de mi vida y ser autora de mi vida, porque entiendo que la mente se alimenta con energía creada con las sutancia física y siempre busca más y más, para satisfacerse, sin importar cuánto daño tenga que crear, ni cuánto conflicto genere, solo para alimentarse y sobrevivir, y yo al haberme identificado con este sistema de la mente consciente, he sido el primer motor generador de energía.
Por tanto, me comprometo a mi misma a detener la creación de la energía a través de mi sustancia, y me comprometo a volver a la sustancia y ser el principio director teniendo en cuenta toda la vida.

Me comprometo a mi misma a caminar el proceso hasta darme cuenta de que no soy el sistema de la mente consciente y vivir mis palabras.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma querer que las personas obedezcan lo que les digo, y que me hagan caso, por miedo de que si no es así yo sienta que he perdido y que he fallado, en vez de ver que este miedo obedece a la mente que teme perder y queire sobrevivir, y que al aceptarlo estoy viviendo la preprogramación en vez de vivir aquí comouna e igual a todo lo que existe.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la ansiedad y hablar a partir de la ansiedad, en vez de ver que así solo tengo en cuenta el miedo y no puedo comunicarme efectivamente.

Me comprometo a mi misma a detener la ansiedad y a respirar antes de hablar, teniendo en cuenta lo mejor para mí y todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear la angustia para hablar creyendo que así voy a llamar la atención y me van a escuchar, por no permitirme comunicarme como yo misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear conversaciones internas por querer distraerme del momento actual.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma inventar e imagiar conversaciones con otras personas en mi mente, por miedo de comunicarme cara a cara sin Chat mental, por creer que algo puede salir mal, en vez de dirigirme en cada respiro.

Me comprometo a mi misma a caminar el proceso y darme cuenta de que soy la palabra viva.
Me comprometo a mi misma a detener las polaridades de: hablo bien / y hablo mal, permitiéndome expresarme como una e igual al momento, sin juzgar como me comunico ni las palabras.

Me comprometo a mi misma a detener la superioridad al comunicarme, y a detener el deseo de sentirme superior al hablar queriendo superponer palabras sobre palabras de otros, porque me doy cuenta de que así no estoy teniendo en cuenta toda la vida por igual sino el ego que quiere sentirse especial.

Me comprometo a mi misma a detener la creación de conversaciones mentales previas al momento en el cual vaya a hablar, ya que me doy cuenta de que las estoy creando por miedo a sentirme inferior a la persona con quien hablo y por haberme separado de las palabras y del momento.

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