miércoles, 18 de julio de 2012

Día 33. Reaccionando con llanto ante las situaciones


Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que me pasan unas situaciones muy feas y verme como una víctima.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma llorar en las situaciones que no dirijo, por ir al chat mental y permitirme participar en él, por haberme programado de manera tal que me creo el chat mental y lo escucho, y luego lloro en vez de dirigir las situaciones y comunicarme con las personas, por querer tener un espacio donde pueda estar yo sola con mi mente y no perder ese espacio, que he creído que es el único espacio que tengo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma crear el llanto por querer participar en la mente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en el enojo y en sentirme mal y triste porque no dirijo las situaciones, en vez de respirar, mantenerme aquí, atenta al respiro y no participar en la mente ni en el chat mental.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma ligar el pensamiento de que estoy muy enferma por dentro por haber participado tanto en los sistemas, a la experiencia emocional del llanto por tristeza.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en miedo de que las personas me vean ponerme emocional, y que no les agrade y me abandonen y se vayan, o no me apoyen ni me ayuden.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma ligar la experiencia emocional de tristeza al pensamiento de que estoy muy sola en el mundo y que nadie me apoya, y que voy a tener una vida dura y difícil por no tener muchos amigos.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma temer la soledad.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma temer la compañía.
Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma entristecerme porque las personas tengan reacciones emocionales y energéticas, y tomarlo como personal y pensar cosas manipulativas hacia mí, como mente, en contra de mí como vida.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma llorar desde las emociones y los sentimientos, en vez de mantenerme aquí como el respiro y llorar si el cuerpo físico tiene que llorar, para sacar los sistemas de la mente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma querer tener razones por las que llorar, por creer que así voy a poder llorar más, sin tener en cuenta mi cuerpo.
  
Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en el llanto apenas algo me molesta, en vez de ver por qué me molesta y respirar, corregirme y comunicarme conmigo misma y con los demás.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma separarme de mi propia comunicación.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma pensar que temo no ser apoyada por los demás, mientras lloro.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma ser poseída por la experiencia energética del llanto.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en la preocupación mientras lloro.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma haber creado de mi cuerpo una herramienta para satisfacer la mente, con la que lloro a partir de la mente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma crear el llanto a partir de la tristeza como un método de defensa ante las situaciones que no sé cómo dirigir ni manejar.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participa en el llanto creado a partir de emociones, reacciones y sentimientos, cuando no me comunico efectivamente con los demás, y creo que llorando me van a entender, sin ver que así he abdicado la responsabilidad conmigo misma.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma programar mis músculos para sentir tristeza y para reaccionar ante las situaciones con tristeza.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma programar los músculos de mi cara para que se tornen con expresión de tristeza, con la boca hacia abajo y los ojos con agua llorosos, la nariz roja y la garganta cerrada, cuando experimento la experiencia energética de tristeza.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma no dirigir mi mente y ser dirigida por las emociones y llorar a partir de ellas, sin tener en cuenta lo mejor para la vida como para todos.


Cuando y como me vea a mi misma llorando o que voy a llorar, paro, respiro y me mantengo aquí.

Cuando y como me vea a mi misma participando en la experiencia energética de la tristeza, paro, respiro y me mantengo aquí.

Me comprometo a mi misma a apoyar mi cuerpo deteniendo todo tipo de llanto que provenga de las emociones, los sentimientos, las reacciones, los pensamientos, etc = la mente. Porque veo, entiendo y me doy cuenta de que así apoyo mi cuerpo para solo llorar cuando el cuerpo lo requiere físicamente, y no como mente queriendo llorar desde emociones como tristeza, enojo, rabia, frustración, desesperación, etc, porque así amplío la mente, en cambio al llorar sin movimientos dentro, apoyo a mi cuerpo en remover sistemas.

Me comprometo a mi misma a entender de qué manera me programé para llorar apenas experimento una situación energética en mí o en otro, y a detener ese punto, a pararme por la vida.

Me comprometo a mi misma a detener la polaridad de inferioridad o superioridad dentro de mí al detener los pensamientos de que soy inferior por llorar y que otros son superiores porque no lloran, n ise ponen emocionales, en vez de ver que es responsabilidad de cada uno detener su propia mente, por lo que es responsabilidad mía detener mi mente y detener todos los pensamientos con los que lloro y mientras lloro.

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