viernes, 13 de julio de 2012

Día 31. Relaciones / Acuerdos. 1. Acuerdo conmigo misma


Continúo con mi camino a la vida, escribiendo punto por punto.

En el blog de hoy, empiezo caminando con el perdón a uno mismo el punto de las relaciones.
Durante mis relaciones han surgido las deshonestidades, donde he tenido la oportunidad de verme a mí misma y cambiar, pero no lo he hecho. No es justificable decir que no sabía cómo detenerme, porque uno siempre está aquí, en cada respiro como lo físico, sabemos que estamos aquí. Y sin embargo hemos “vendido el alma al diablo” como dice el dicho, hemos elegido la mente y la energía antes que la sustancia y la vida. Ahora sé cómo detenerla y detener todo tipo de patrones, toda la mente. Alinearme con la vida, ser una e igual a la mente.

Esto quiere decir que ahora, con las relaciones que tenga y acuerdos que forme con las personas como lo que sea lo mejor para todos, he de ser honesta conmigo misma, honesta con que voy a pararme por la vida, a cambiar por lo mejor para mí y para todos, para eso, he de entender cómo me he creado y cómo funciona el sistema, para no aceptar nada menos de mí como vida ni de nadie.

Con cada relación me veo a mi y es de responsabilidad pararme por la vida como yo mí misma en cada respiro. Porque ya ha sido mucho tiempo donde simplemente he dado todo por sentado, incluso mi cuerpo, no he tenido en cuenta a nadie, y no me he ocupado de mí vida, ni me he ocupado de mi mente.
Por tanto, ahora con cada reflejo que vea de mí en una relación, me comprometo a mi misma a revisarme y a investigar cómo me programé para no haber elegido la vida, sino las ilusiones, y cómo es que en ninguna relación que he tenido me he parado como una e igual a la vida.

Para poder formar acuerdos que sean lo mejor para todos, relaciones de apoyo y soporte, que consideren toda la vida por igual, lo primero es pararme en igualdad y unicidad conmigo misma como yo misma, es decir, formar un Acuerdo conmigo misma.

Como vivo en y como mi cuerpo, comenzaré por ver la relación que tengo con mi cuerpo:

Me perdono a mi msima por aceptar y permitirme a mi misma separarme de mí al caminar mi proceso por querer gustar a los demás y querer ser mejor que los demás, por creer que me dará superpoderes físicos y tener ilusiones de que seré como una imagen de persona perfecta, no viendo que el proceso lo camino por y para mí como lo mejor para todos.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haberme separado de mi cuerpo desde el momento en que acepté las ilusiones de la mente, en búsqueda de positividad y de experimentarme como más, creyendo que soy energía que puedo experimentar más de mí.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma separarme de mi cuerpo al aceptar el miedo, al ver que la energía existe en polaridad, y que al experimentarme como más, estoy experimentando en realidad energía positiva, generada a través de crear conflicto y fricción con mi cuerpo que es la sustancia de vida manifestada, chupando de esa sustancia para poder experimentar más de mí como energía, y que cuando esa energía se torna negativa, experimento miedo y participo en él, miedo de sentir que me pierdo por haberme definido como energía positiva, y haber participado en crear más conflicto para poder experimentar más de mí, no viendo que he estado viviendo en constante polaridad como energía y no como vida, por estar succionando de la sustancia, malusándola y abusándola.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma tener la percepción de mí de que no sirvo como cuerpo, ni como mente, por haberme separado de mí.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de mi cuerpo y no querer ver que estoy aquí en cada respiro, y en cambio elegir participar en el miedo de perderme a mí misma, en miedo de perder mis relaciones y en miedo de perder mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma  separarme de mi cuerpo al participar en la comparación con otras personas con distintos cuerpos, no viendo que la comparación a través de ideas y percepciones proviene de la mente que solo tiene en cuenta el interés propio, y no la vida como lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de mi cuerpo al juzgar mi cuerpo como inferior a otros cuerpos, por crear ideas y pensamientos de cómo son los buenos y los malos cuerpos, definidos con la mente, no teniendo en cuenta la realidad física, sino viendo los cuerpos por cómo me he programado para creer que sirven o no, en un mundo donde se valora a las personas como mercancías y se considera solo a quienes proveen dinero y participan en el sistema económico valorando a quienes más dinero tienen.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma crear un sistema donde no se apoya lo físico, la vida, la realidad, donde se permite que unos tengan salud a costa de otros que no, donde unos tienen en exceso y otros nada, como lo que he permitido que exista dentro de mí y como yo, desigualdad y separación con lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma creer que mi cuerpo es la imagen que tengo de él, definiéndolo como una imagen y separándome de mí, no viviendo como mi cuerpo y con mi cuerpo, sino queriendo vivir como una imagen y queriendo proyectar una imagen de acuerdo a cada personalidad.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma temer vivir la intimidad como yo misma en mi cuerpo físico, por haberme separado de mi cuerpo al creer que es malo, y por creer que la energía es buena, creyendo que si escucho mi cuerpo, perderé la energía que he creído que soy, así siempre continuando un camino de destrucción propia.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer mostrar mi cuerpo a los demás como mi movimiento como una expresión de mí misma, por miedo de generar pensamientos en los demás, sin ver que es miedo por yo haber aceptado desde un principio participar en la mente, en separación con mi cuerpo, en separación con los demás y en abuso a mi misma.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma separarme de mis orejas por juzgarlas como grandes y desproporcionadas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que mis orejas no las voy a aceptar nunca, y haberlas tomado como un punto con el que creo conflicto interno y fricción, no viendo que así atrofio mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma participar en separación con mis orejas y verlas como un punto de burla hacia mí, donde permito el abuso a lo físico, por dar importancia a la imagen, a una idea de cómo deberían ser mis orejas, por compararlas con las orejas de los demás, no viendo que estoy aquí como una e igual a mi cuerpo y que mis orejas me apoyan aquí en lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma sentir y experimentar celos de las personas con orejas pequeñas.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma creer que tener las orejas grandes es malo por haberlo definido como horrible, espantoso, terrible, por ver que muy poca gente tiene orejas grandes, y que las mías desde que nací han sido grandes, y por no estar aquí atenta al respiro, me juzgué y esclavicé a la mente, al pensamiento de que debo ser rechazada y dejada de lado, con ese miedo constante de ser rechazada, por tener las orejas grandes.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma sentir auto compasión por tener las orejas grandes, y sentir lástima por mí misma, en vez de pararme como una e igual a la vida y en cada respiro corregirme, entendiendo cómo me separé de mí misma.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma creer que sólo me encuentro a mi misma por medio del sexo, así creando la separación de mí como el respiro, y así también del sexo, por verlo como algo separado de mí.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma haberme separado de mi cuerpo al haber observado pornografía y haberme masturbado esclavizando mi cuerpo a la mente, creando cada vez más culpa y más miedo a una relación conmigo misma.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma separarme de cada parte de mi cuerpo.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma compararme con las personas que bailan, se mueven, hablan, y que defino como expresivas, viéndome a mí como suprimida y juzgándome por no haberme parado por la vida, en vez de pararme aquí en cada respiro y ver que estoy aquí como mi cuerpo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma temer vivir lo mejor para mí como para mi cuerpo, porque jamás lo he hecho, por haber tenido el punto de partida de querer cambiar y querer moldear y modificar mi cuerpo para gustarme, por no aceptarme, y para ser aceptada en el mundo, para encajar y ser como la idea que tengo de qué debo ser y cómo debo ser.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma no apoyar mi cuerpo por creer que no importa, sin ver que mi cuerpo es lo que hace posible que yo esté en el mundo físicamente.

Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma comer desmesuradamente en desconsideración de mi cuerpo y del mundo, no viendo qué estoy comiendo ni escuchando mi cuerpo, si lo apoya o no, sólo queriendo comer lo que veo como apetecible y que me gusta su sabor, sin considerar si me está apoyando físicamente, o no.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma masacrar mi cuerpo al arrancarme y molestarme los granos, sin ver que son una expresión de mi cuerpo que se comunica conmigo, pero yo al juzgarlos y al no estar atenta aquí como mi cuerpo, los masacro y arranco.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi msima creer que soy eterna y que no importa lo que haga, así aceptando todo tipo de deshonestidades, solo por vivir como energía sin considerar mi cuerpo y el tiempo que tengo para renacer como la vida aquí en lo físico.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma haber programado mi cuerpo para ser el lugar donde suprimo y escondo todo lo que genero con mi mente.

Me perdono a mi misma por aceptar y permitirme a mi misma juzgar mi cuerpo y todo lo que genera físicamente, como la caca, los gases, los mocos, el sudor, las lagañas, el olor que genera, etc. porque me estoy separando de mí misma.

Me comprometo a mi misma a vivir la intimidad como yo misma.

Me comprometo a mi misma a detener la búsqueda de energía positiva, deteniendo la fricción y el conflicto, deteniendo la succión de lo físico y deteniendo el ciclo de abuso, porque veo, entiendo y me doy cuenta de que no soy la experiencia de energía positiva, y que no me pierdo cuando experimento energía negativa, sino que me mantengo aquí como lo físico, sólo podría perderme si no fuera real.

Me comprometo a mi misma a aceptarme incondicionalente, aquí como mi cuerpo, deteniendo toda separación conmigo misma.

Me comprometo a mi misma a detener los juicios hacia mi cuerpo, para establecer un acuerdo conmigo misma.

Me comprometo a mi misma a detener los miedos de la mente de no ser aceptada por la sociedad, porque veo que surgen de no aceptarme a mi misma incondicionalmente, y de no vivir como una e igual a la vida, sino por estar abusando de la sustancia, por tanto,
Me comprometo a mi misma a detener el abuso a mi cuerpo, y a corregirme caminando lo mejor para todos, cambiando el mundo que ahora veo que ha estado pudriéndose, como he permitido dentro de mí estar y vivir, pudriendo mi cuerpo para poder existir como energía.

Me comprometo a mi misma a detener el destino preprogramado de abuso a mi misma y de auto destrucción, y a cambiar y corregirme parándome por la vida en cada respiro.

Me comprometo a mi misma a detener las personalidades que he creado para poder vivir aquí físicamente como la vida.

Me comprometo a mi misma a crear un acuerdo conmigo misma.

Me comprometo a mi misma a crear una relación con mi cuerpo como lo mejor para mí y para todos.

Me comprometo a mi misma a no masacrar mi cuerpo, ni los granos ni lo que salga de mi cuerpo, y me comprometo a apoyar mi cuerpo y sostener mi cuerpo en este mundo como realidad física.

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