miércoles, 11 de julio de 2012

Día 29. La Concentración como yo misma



Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma crear la desconcentración.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma ser la desconcentración.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma tener miedo de olvidar cosas importantes.




Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma no centrarme en el lugar donde estoy y con quién estoy y qué hago y cómo apoyarme y hacer lo que sea lo mejor para todos, y en cambio permitirme perderme en la mente, deliberadamente, por no querer tomar responsabilidad por mis movimientos, mis actos y mis palabras.


Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma sentir culpa por no estar atenta respiro a respiro y así olvidarme de lo que hago y de qué es lo mejor para mí y para la vida, por estar pendiente de la energía mental, de las preocupaciones mentales, de las ideas y pensamientos.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma tener miedo de que las personas piensen que soy maleducada y grosera, porque se los parezca, porque yo esté desatenta y no me de cuenta de lo que ocurre en otros, o en el momento, o en la situación, porque no estoy ni siquiera pendiente de mi respiro, donde puedo verme a mi misma y detener la participación en la mente.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma permitirme determinar quién soy por un solo pensamiento, perdiendo la vida y a mi misma.


Me perdono por haber aceptado y permitido a mi misma crear las distracciones de mi misma al centrarme en detalles que no tienen relevancia para mi proceso, por querer por un momento evadirme de mi responsabilidad conmigo misma, y dar el poder a la mente.

Me perdono por haber aceptado y permitido a mi misma buscar en el calendario maya, y en religiones para desconectarme de la dura realidad y poder ocupar mi tiempo en desear lo mejor para mí sin tener en cuenta la vida, y sin ver que requiero caminar un proceso de desintoxicación de la mente.


Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma no concentrarme en lo que hago, por permitirme estar pensando y participando en la mente.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma justificar mi falta de responsabilidad en cada respiro diciendo que desde siempre han existido las desconcentraciones y evasiones, como el tiempo libre y los fines de semana, donde puedo hacer otras cosas que se convierten en perder el tiempo y no hacerme cargo de apoyar un sistema que sea lo mejor para todos, o como los pensamientos que pasan y las imágenes e imaginaciones, apegándome a ellos para no centrarme en este momento, porque he creído que tengo que seguir la tentación de la mente y no estar atenta en cada respiro.

Me perdono por haber aceptado y permitido a mi misma dar mi poder a la mente, donde lo que he creado ha sido una falta de dirección, por querer mantenerme ocupada en la desocupación, donde encuentro maneras de evadirme a mi misma, como a mi propia mente por la cual tengo que tomar responsabilidad, y evasión del mundo que percibo como problemático y complejo, demasiado complejo y complicado para entenderlo o para buscar soluciones, sin ver que la solución es caminar el proceso respiro a respiro donde me dirijo para traer un sistema que apoye la vida, por medio de escribir y corregirme y tomar responsabilidad de mi misma como de mi mente.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma juzgar a quienes veo buscando entretenimiento y diversión, como a quienes veo mirando televisión, noticias, fútbol, o yendo al fútbol, yendo a fiestas y bebiendo alcohol o consumiendo drogas, mirando el facebook por chisme, o haciendo algo que considero que no apoya en traer una solución al mundo, en vez de mirarme a mi misma y cambiar yo, y así poder apoyar a otros en sus procesos a la vida.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma tener miedo de perderme en distracciones y quedarme allí sin poder cambiar, sin ver que cada respiro es una oportunidad por pararme por la vida.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma querer tener tiempo libre para desconectarme del sistema, sin ver que hago parte del sistema y lo construyo yo junto con todo lo demás, por lo tanto es mi responsabilidad cambiar el sistema de abuso que he creado por uno que considere la vida por igual.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma querer desconectarme pensando en la vida de los demás sin ver que es perder el tiempo que puedo estar trayendo un cambio al mundo como a mi, por estar participando en la mente como imaginación, pensamientos, comparaciones, ideas, fantasías, temores y miedos.


Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido utilizar la imaginación para desconcentrarme de mí misma y de mi respiro, sin importar que me esté comprometiendo a mí y mi vida por imaginar en la mente.


Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma desconcentrarme de cada momento por tener pensamientos de sexo e imaginaciones sexuales, y haber creado del sexo un punto que desencadena una experiencia energética de excitación, que me desconcentra de mí misma como el respiro.


Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma tener miedo del sexo por creer que me controla.


Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma crear del sexo una distracción de mi misma, en vez de ver que el sexo es algo físico de una persona o dos, donde está el cuerpo físico en movimiento, y es un apoyo para detener la mente y nacer como vida.


Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma participar en la experiencia energética del miedo y en imaginaciones de terror y miedo, como escenas de películas de terror, suspense y miedo que he visto o que imagino en mi mente, y proyecto temiendo que se hagan realidad, y participando en ese temor por querer desconcentrarme de mi misma en cada respiro.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma justificar el no cambiar, diciendo y pensando que no hace falta, que todo está bien así y que siempre ha sido así, que no debo ir contra la corriente. Sin ver que estoy aquí y siempre he estado aquí, pero que por haber dado mi poder a la mente, y haber permitido ser dirigida por la mente, por participar en la energía, he evadido mi responsabilidad de cambiar, y he elegido la malicia y el mal uso de la sustancia, a pesar de las continuas pruebas de lo que el ser humano ha creado.


Me perdono a mi misma por aceptarme y permitirme a mi misma negar los hechos de que nos auto destruimos y querer ver solo lo que percibo como positivo y bonito.


Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma ser la maldad, por existir como energía, y alimentarme de mi cuerpo físico.


Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma rehusarme a ver que estoy creando mi realidad continuamente con la mente.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma creer que si no me desconecto del sistema yendo de paseo, desconectándome de la tecnología y de la gente, mi mente va a colapsar por la rutina, sin ver que la rutina se crea cuando se da el poder a la mente, porque respiro a respiro se detienen los patrones y la rutina no se define como algo aburrido o pesado, sino como algo que se hace con continuidad y constancia porque apoya a todos y todo por igual.


Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma tener miedo de que las personas no me quieran porque yo me desconcentre, y olvide cosas “importantes”, no viendo que así he juzgado mi mente, creyendo que juzgando mi mente podré cambiar algo, sin ver que así creo más separación conmigo misma.

Me comprometo a mi misma a mantenerme pendiente respiro a respiro atenta a lo que hago y con quién estoy y dónde estoy, y qué es lo mejor para mí y para todos.

Me comprometo a mi misma a detener la culpa, al darme cuenta de que quizás en el proceso caiga una y otra vez, pero que es mi responsabilidad pararme por la vida y me doy cuenta de que la culpa es una justificación de la mente para no pararme por la vida.


Me comprometo a mi misma a detener la búsqueda de un espacio personal, de una desconexión del sistema y del tiempo libre como idea de libertad, porque veo, me doy cuenta y entiendo que así no me permito nacer como la vida, al separarme de mi respiro, del sistema y de la mente.

Me comprometo a mi misma a cambiar, a caminar el proceso respiro a respiro sin desconectarme o desconcentrarme de mí como de mi proceso.

Me comprometo a mi misma a detener la desconcentración y desconexión ya que veo que son métodos de la mente para que yo continúe repitiendo patrones y no viendo la realidad.

Me comprometo a mi misma a detener el miedo al miedo.



Me comprometo a mi misma a estar atenta aquí en cada respiro en cada momento sea lo que sea que haga, y a detener todo tipo de distracciones o deseos de distraerme mentalmente. 


Cuando y como me vea a mi misma queriendo desconcentrarme o estando desconcentrada del respiro como de mi, paro, respiro y me mantengo aquí.

Cuando y como me vea a mi misma queriendo desconectar, paro, respiro y me mantengo aquí.

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