domingo, 27 de mayo de 2012

Día 22. Depresión.

Hoy mientras lavaba platos, oía las preguntas y respuestas de Anu.
Dijo que de los primeros puntos que tenemos que tomar son la paciencia, la disciplina y la constancia.
Es genial por el camino de los 7 años tener este lugar donde caminar esos tres puntos.

Al seguir oyendo, pensé en lo que me he creado al participar tanto en la mente: no tener trabajo, seguir viviendo con mi madre...
Pensando que no me he apoyado en este sistema y pensando que no podré salir fácil de esta depresión que me he creado al alejarme de las personas, ahora casi no bailo, no me río, casi lloro más de lo que me río.

Quizás pueda deberse a haber metido la pata una y otra vez en no dirigirme y por ejemplo cuando empecé el proceso haber participado en crearme ideas acerca de lo que es el proceso, como que toca evitar la energía, y empecé a evitarla pero no hacía sino suprimirla, porque ahí está para que uno la trascienda.

Y ahora viendo mi mente veo como si estuviera deprimida, como que sonreír se me dificulta en realidad, todo el día tengo pensamientos -de cosas tristes y de lo difícil que he tenido que caminar este proceso, de lo duro que lo he vivido, de tantas veces que he sufrido día tras día. Y de no parar- De sentir que sólo he metido la pata una y otra vez.


Por eso voy a hacer ya de una buena vez sin postergar más auto perdón por estos puntos:

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma creer que estoy deprimida.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma ser la depresión.
Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido haber creado la depresión, y vivirla y ser la depresión, sin ver cómo me estoy limitando.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma ponerme barreras y limitaciones ilusorias, donde mi auto expresión no existe, sino sólo la idea de la depresión con la que percibo todo en mi vida y en el mundo, no viendo la realidad ni las soluciones a todo lo que he creado.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido participar en la depresión por no querer tomar auto responsabilidad por todo cuanto existe.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido participar en las emociones y crear la idea de que estoy deprimida, sin ver cómo creé esas emociones y pensamientos.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma no darme la oportunidad de ver que la depresión es un estado mental ilusorio y no es real sino auto creado, con pensamientos de que nada es gracioso, todo es gris, y tomar cada punto en mi contra para alimentar la idea de la depresión, puntos de juzgarme y juzgar a los demás, compararme, verme como inferior, ver que mis pensamientos continúan, ver que no tengo trabajo, que no he acabado los estudios, que no tengo cosas propias, porque todo esto es con el ego que quiero ponerme por encima de la vida.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma tensionar mi garganta por no querer que me escuchen a mi alrededor haciendo auto perdón.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma participar en la depresión cuando veo que las personas están participando en la mente y que están jorobadas, enfermas, ansiosas, preocupadas y que no tienen dinero, porque estoy reflejando mi mente y creyendo que no hay salida y participando en la depresión, en vez de ver las soluciones y vivirlas.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido al ver a gente con dinero, con sonrisas, con compañía y percibiendo que son felices, participar en la depresión por verme a mi misma como inferior a ellos, sin ver que me estoy comparando y que estoy queriendo alimentar un sistema de la mente donde me he definido como deprimida, y no me he parado por la vida donde me apoyo como la vida y apoyo lo físico en una realidad física donde la mente es la ilusión, donde he participado y ahora veo que he creado esta personalidad de depresiva y triste, que me controla y permito que me dirija, por haberme separado de mi cuerpo, de mi vida, de mi misma del respiro.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma separarme de la paciencia y querer que todo cambie en un solo momento, en el momento “ya”, sin tener en cuenta la realidad física donde me tengo que mover de acuerdo a la realidad y caminar cada paso para vivir el cambio y no la ilusión del cambio, donde por un momento percibo que he cambiado, pero ha sido solo una idea y percepción porque al siguiente momento me encuentro en otro estado energético, con lo cual, sigo siendo mental.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma separarme de la disciplina y pretender que todo se mueva a sí mismo, que las cosas me lleguen por arte de magia, que el destino me depare lo mejor, y que mi vida tenga un camino prefijado, sin ver que estas ideas las he tomado al ver películas y televisión, y creer que la vida siempre le depara a uno lo mejor, sin ver que si yo no me muevo como la disciplina, no voy a poder pararme en cada respiro, porque la mente anda continuamente, así que la disciplina tiene que vivirse en realidad.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido separarme de la constancia, por haberme elegido el entretenimiento antes que ser constante en mi proceso de vida.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido no seguir mi compromiso de caminar el proceso diario de escribir, por justificarme diciendo que tengo muchas cosas que hacer y estudiar, dejando de lado mi proceso de escribir, que es fundamental como compromiso conmigo misma para desarrollar la constancia, disciplina y paciencia que quiero vivir.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma sentir culpa conmigo misma por no tener paciencia conmigo misma como con mi mente, por no ser constante en caminar el proceso de pararme como una e igual a la vida, deteniendo la mente.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma juzgarme por haber participado en la mente durante toda mi vida, y creer que lo único que me queda es la depresión, por creer que no queda nada más de mí ya que he gastado mi vida en participar en la mente y ahora al ver las consecuencias en vez de pararme por lo mejor para mí, me deprimo, y me suprimo.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido la depresión como un estado normal por la situación mundial, e individual, sin ver que la solución está en cada respiro donde retomo mi poder para dirigir mi vida.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma participar en la depresión por haber querido desarrollar ciertos puntos y haber estado poniéndoles atención energética hasta el punto de no vivir esos puntos como yo misma sino esperar que se desarrollaran como una experiencia para mí, y al ver que no funcionó, y que cayeron porque los estaba creando con energía, caí yo y lo tomé como personal, y caí con el punto que estaba desarrollando, por haberme separado de la paciencia, de la constancia, de la disciplina y del proceso.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma querer forzarme a reír, a sonreír, a alegrarme, y a llenar una idea de quién tengo que ser y cómo tengo que ser, la cual no es real, y al caer esa idea que quiero llenar, me deprimo, al no ver que he estado queriendo satisfacer una personalidad que he observado y que he creado en mi mente a través de pensamientos y percepciones de qué significa ser feliz, alegre y contento, sin tenerme en cuenta a mí como a toda la vida, sin disfrutar realmente y sin permitirme auto expresarme.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma juzgarme por no sonreír, por no reír, por no moverme de cierto modo que percibo como alegre, donde los movimientos del cuerpo son rápidos, las manos se mueven, los ojos también sonríen, y todos los demás lo observan a uno y piensan que uno es especial y alegre.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido querer reír y sonreír para que los demás piensen que soy alegre, contenta, divertida, especial y feliz.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma sentir depresión, desgana, tristeza, amargura al vivir con madre, por haberlo ligado a la idea de que me limita y que no me permite expresarme participando en desteni, sin ver que yo misma me creé esa limitación y soy yo quien debo dirigir mi vida de tal manera que no dependa de nadie.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido depender de lo que las personas digan que tengo que hacer.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido participar en el llanto a partir de las emociones, porque estoy participando en la lástima hacia mi misma, y creando más capas de limitación.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido meter la pata una y otra vez y no aprender de los errores, en cambio ir al estado de la depresión y justificar el no cambiar con –la depresión.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma hacerme ideas del proceso en vez de vivirlo, y así hacer mi proceso difícil.

Me perdono a mi misma por haber aceptado y permitido a mi misma participar en pensamientos de tristeza para alimentar el estado de la depresión por no querer cambiar.


Me comprometo a mi misma a cambiar por lo mejor para todos.

Me comprometo a mi misma a detener toda emoción, en forma de depresión, tristeza, o amargura, porque me doy cuenta de que no son reales.

Me comprometo a mi misma a vivir la disciplina, la paciencia y la constancia.

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